Sobre el actual contexto

16 Feb
La Concertación, es reconocida como una coalición responsable de propulsar el modelo chileno de transición y ha asumido la tarea de aclimatar al sistema neoliberal a una sociedad con competencia política democrática, pero en este proceso no ha modificado la política económica ni el modelo de desarrollo.

A contraparte ha liderado una política económica y social de continuidad con respecto al modelo que se impuso durante la dictadura. Los tres primeros gobiernos de la concertación han seguido esta política implantada por el régimen militar, no es por accidente que no lo hayan hecho, sino porque están de acuerdo en que el funcionamiento económico debe estar regido por la lógica del mercado, y el Estado debe tener un papel sólo subsidiario.

Pese a que hasta el momento la Concertación se ha movido con lentitud y mucha moderación en materia de cambios, es el gobierno de Michelle Bachelet donde fuertemente hemos escuchado hablar de cambios sociales, llevando a la ciudadanía a múltiples y diversas esperanzas en temáticas de importancia, quizás la más fuertemente escuchada ha sido la igualdad de oportunidades para la mujer.

Por consiguiente se observa entonces una aparente apertura política hacia las mujeres, en donde se habla en términos de “promoción de la mujer”, “su incorporación al desarrollo y a la vida laboral” adoptando con ello un gran número de políticas, programas y planes dirigidos a mejorar la condición de la mujer. Se manifiestan políticas modernizadoras de la concertación, haciendo énfasis a la equidad de género. Se da a conocer con fuerza que con el gobierno de Bachelet la mujer esta representada en el 50% en ministerios y Subsecretarías, 46% en Intendencias y 33% en Gobernaciones Provinciales, que con esto se trabaja para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres y sus familias, mediante el desarrollo de acciones tendientes a superar situaciones vinculadas a la violencia intrafamiliar, a la violencia de género y a facilitar el ejercicio de sus derechos en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, ratificados en los acuerdos internacionales que ha firmado el Estado chileno.

Se publicita con fuerza al SERNAM, se promueve la consolidación y valor simbólico de la paridad, explicado de la siguiente manera: en todas las categorías sociales hay hombres y mujeres. Esta dualidad del género humano es el cuestionamiento de la neutralidad del poder político. Pero esta neutralidad de la que con tanta fuerza se habla, es falsa y “la cuestión de genero” se traduce y tergiversa en prácticas y discursos del estado, porque es claro que no tiene el mismo impacto mediático al hablar de violencia sexual, hablamos de violencia de género y en vez de programas para las mujeres, hablamos de programas de género, pues de esta manera, la confrontación ideológica se mitiga haciendo uso de una categoría que no está comprometida ni existencialmente, ni políticamente.

Pero… ¿Porque estar dando esta discusión con la ciudadanía? Es importante poder distinguir entre cambios incrementales y cambio reformadores. Los primeros consisten en modificaciones destinadas a maximizar u optimizar el funcionamiento de un tipo de política. Los cambios reformadores, por el contrario, buscan cuestionar la política vigente y reemplazarla por otra de signo distinto. (Moulian T, 2006)

Al parecer, la temática de género no corresponde a un cambio reformador, ni menos revolucionario, sino que la Concertación ha buscado la democratización en el terreno político, en donde el gobierno de Michelle Bachelet en realidad invita a discutir sólo aspectos moderados, y no a aquellos que cuestionan los principios básicos de las desigualdades. Por tanto, las propuestas de reforma son meramente adaptativas, y las resoluciones son solo instancias legitimadoras más que otra cosa.

Si reflexionamos acerca de los resultados de las políticas públicas durante los gobiernos de la concertación, solo se revelan elevados índices de desigualdad, y el campo electoral de esta coalición no se vislumbra del todo bien, los gobiernos de la concertación no han sido bien evaluados por la población chilena, por lo que les urge movilizar a sectores muy importantes de la ciudadanía, y sin duda la temáica de genero, es un campo que les proporciona una amplia gama de votantes.

Pero el fondo de este tema es que nunca ha sido enfrentado ni por la derecha, por su carácter oligárquico, conservador católico, como tampoco la izquierda ha intentado asumir esta problemática central, por un anquilosado análisis de las coyunturas actuales. Esta evidencia es muy significativa, porque muestra que diferentes sectores, no han abordado, no abordan ni pueden abordar la cuestión de las desigualdades.

A la luz de esto proponemos una re-elaboración en las políticas con perspectiva de género en un proceso continuo con la capacidad de construir dentro y/o fuera de la institucionalidad, en el amplio campo de lo social y en la cultura política en particular con la finalidad de intentar re-construir el discurso feminista.

“Una organización clasista revolucionaria que busca la emancipación femenina y masculina, contra la explotación del patriarcado y el capital “

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